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¿Desea una poesía para su amada o amado? de solo pensar en la persona amada o amado se vuelca el corazón, ¿se le dificulta escribirle un verso o líneas sentidas que lleguen al corazón?, ¡nosotros lo hacemos por usted! Nosotros nos encargamos  de plasmar en poesía o prosa ese sentimiento que usted no puede expresar.

Simplemente envíenos, su nombre (sin apellidos), el nombre o adjetivo amoroso  con que se refiere a su amada, palabras separadas por coma de su sentimiento: ejemplo: dicha, pasión, ilusión, temor a perderla, etc., o descríbanos brevemente que siente por ella o por él o, ¿cuál es la comparación que más llena su sentimiento. Comuníquese con nosotros, o envienos sus datos mediante el formulario.

 

3.7

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Material poético propio.

Poesías para reflexionar

¿POR QUÉ DIOS?

Tú que estás en la sonrisa de los niños
y en la brizna de los campos,
tú que al poeta inspiras el verso
y con la mirada mueves el universo.

¿Por qué Dios?
Tú permites que entre hermanos exista guerra,
que la madre llore la amargura
de ver al hijo manchar con sangre la tierra.

¿Por qué La risa alegre del tirano?
Si tiene por alma un pantano;
¿porqué? Está su estómago bendecido
estando su corazón podrido.

¿Por qué Dios? No levantas tu brazo justiciero
castigando al que ofende,
y repartes de rico la riqueza
y del pobre su pobreza.

BUSCADOR DE VERSOS

Busco versos, en mares de plegarias, busco versos, en el océano de palabras que los hombres y Dios han arrojado al mundo, busco versos en las estrellas, en la sonrisa del hijo adorado, en el llanto primero del infante, busco versos en el postrer gemido, en la sonrisa lúbrica del amante, en la sonrisa estática de la muerte.
Busco los versos del misterio, los versos del secreto eterno, los versos de mujer.
Busco versos en la mañana del mundo y, no me saben a ti.
Busco versos desbocados: corcel que galopa en mi boca, como en tu pecho el corazón.
Busco versos en el misterio indescifrable de la creación, en el gesto omnipotente de Dios al crea la vida, busco versos en la rebelde cólera de Luzbel. Y nada tiene el misterio lánguido de tu alma mujer.
Busco versos en la suave textura de la luz, en la infinita pequeñez del origen, busco y no encuentro el verso suave de tu piel, la chispa divina de tu sonrisa.
¿Buscas versos? ¾Me dijo el poeta¾ búscalos en tus sueños, en tu alma escondida de niño, en la gracia simple de una mirada tierna.
Busco versos, los busco para nombrarte, para llamarte en delirio amoroso, con las voces inéditas de mi corazón.

 

AFASIA

Voz, susurro de utópicas venganzas,
de sueños de justicia
murmurados en el silencio
de los desposeídos.

Voz ahogada en la garganta,
atrapada por el cerco de los
dientes y del miedo.
Voz de los pechos desnudos,

del corazón impotente
qué más que palpitar.
¡Gime! en el lecho ardiente
de la indignación.

Voz de la voz oculta,
la que calla y acepta,
la que no se atreve ni murmura,
la que apagada se humilla.

Voces silentes de la noche y el día,
de los sueños vibrantes de rebeldía,
donde se grita y libera
y se rasga la opresión
con el cálido aliento de la voz sin mordaza
que escapa ansiosa de los sin voz;
del pecho que gime,
del cerco del miedo,
de los dientes que sangran la lengua
y la aprisionan con el dolor.

 

INESCRUTABLE

 

En la bóveda inmensa azul,
arquitectura perfecta de la creación.
En la bóveda magnífica azul,
palacio de etéreas criaturas vestidas de tisú.
En la bóveda lejana azul,
bestiario monolítico y yaciente de colosos.
Paraíso ocioso de pintores y poetas
que avizoran en la distancia de sus contornos el lienzo magnífico de los primeros días.
Bóveda inexpugnable de secretos pasados y futuros,
de lejanías inalcanzables con el paso efímero de los hombres.
Bóveda: la del velo rasgado con la sutil llave de la imaginación,
la de los siete misterios que el niño conoce,
la del trueno y el relámpago: ira de Dios,
la de la fértil lluvia y el sol: bendición de Dios.
Bóveda que cintila y cobija en el silencio de la noche, preñando el letargo; de los sueños de la fantasía.

 

TRANSPARENCIA AZUL

Cielo azul, espejismo azul
seno de incontables plegarias
que se pierden en lo etéreo
de su forma.
Invención de los dioses para ocultar su olvido.
Cielo del medio día
de brillante azul;
cielo de la media noche
que inspira nuestros sentidos.
Cielo que se pierde,
en la lejanía inalcanzable
del niño que levanta los brazos.
Quién no quisiera tener
un trozo de cielo entre sus manos
y sentirse Dios un instante.
Un trozo de cielo que se diluye...
Y, volver a ser hombre nuevamente.

 

 

ALMA

Alma prisionera, rompe las cadenas que te atan
y emprende raudo vuelo.
No dejes que fuerza alguna exista;
que subyugue la anhelada libertad.
Feliz por mundos extraños vaga; hasta encontrar,
aquel donde moraras.
Si no encontraras, mundo de tu agrado;
¡Crea uno para ti! Que fuerzas no habrán de faltarte.
Llénalo de sueños, de bellas criaturas
que canten himnos de felicidad.
Alma, de libertades sin fronteras
atada al mundo por la frágil vida;
alma, fragmento de Dios
hechura de glorias y grandezas, alcurnia
de arcángeles, potestad de la tierra;
alma inconmensurable, atrapada
en cárcel de arcilla: el hombre.

 

¿QUÉ SERÁ?

¿Qué será de mí? Cuando el látigo del tiempo me azote; cuando se llene de surcos mi suave rostro;
Cuándo mi alma vieja llorar no pueda.
¿Qué será de mí? Cuando al mejor de mis amigos vea; yerto y sin color, pálidas sus manos, pálido su rostro, sus ojos sin brillo.
¿Qué dolores nuevos se anidarán en mi pecho? ¿Estará allí mi corazón?
¿Qué será de mí? Cuando las sombras del pasado retornen, cuando acusadoras me echen en cara mi abandono.
¿Quién defenderá mi débil protesta? ¿Quién a mi lado estará?
¿Qué será de mí? Cuando el llanto por mis ojos no corra, cuando mi alma ya no sufra por mis penas, cuando el sufrimiento rompa sus bordes derramándose.
¿Qué será de mí? Cuando solo me encuentre; la copa amiga ya no brinde conmigo y la plática amable del compañero
ya no la escuchen mis oídos.
¿Dónde estarán? Tantos y tantos brindis, las amistades pasadas.
¿Dónde estarán? Los amores fallidos,
las ilusiones y los desencantos.
¿Qué será de mí? Cuando en el postrer adiós a la vida...
Se abra horrorosa, la tumba fría.

 

TRILOGÍA

                       I
Fuente inagotable de luz y vida
recóndito secreto del ser
escondido torbellino de ideas;
esas ideas sin forma pero llenas de energía
como puntos luminosos que serán futuros soles.
Escarba en tu ser, has que salgan a flote
los buscados secretos de la vida;
busca en ti con furia, la señal que la creación
a puesto en ti como signo de distinción.
Vislumbra el amplio camino que la vida te depara;
llénalo de colores con tu gran imaginación.
                       II
Fuerzas de la naturaleza
que se conjugaron en el milagro,
Dios ó dioses hacedores de dioses terrestres;
¿por qué colocaron en el hombre?
El fuego de la divina creación
que nace de los sentidos en forma de celestes ideas.
¿Por qué forjaron su alma con fuego?
Dándole un cuerpo medroso.
Ente de extremos, sin fin ni principio;
orgullo de los dioses creadores.
Creación creadora
que así mismo crea a sus creadores.
                       III
Gigantesca y sublime idea,
la idea del universo,
la idea del sueño de la vida,
la idea de los dioses que crearon.
Idea que nació de la nada
que trajo consigo a dioses que idearon hombres
y a hombres que idearon la creación.

 

CANTO DORMIDO

Canto callado,
canto que nunca nació
que se ahogó en el fondo
del alma
que nunca se escribió.
Canto que se concibe
en el alma del poeta
como palabra sin letra
o vocación sin Dios.
Se agita la esencia
arde sin fuego inspirador
murmura su nonata grandeza
y espera el día de la creación.
Ansioso de emerger
timbra las cuerdas del alma
las de la inspiración de Dios,
las que sacuden los sentidos
y hacen del hombre creador.
Canto sutil, atado con hebras
del corazón que la pasión rompe
liberador.
canto que en el sueño se agita
inspirador
y al alba duerme en el rincón
mágico de la ilusión.

 

INSOMNIO

 

Tic tac, tic tac.
Eviterna vigilia
de noches sin sentido
en la desesperanza lóbrega
de la nocturna soledad.
Cerrar los ojos y vislumbrar
la penumbra horrorosa del alma
corrompida;
abrir los ojos y enfrentar
la terrible realidad de la noche
sin sueños y sin estrellas.

Tic tac, tic tac.
Pensar... pensar mientras
se arrebata un jirón de
conciencia y se arrastra
la corteza en el desierto
del lecho.
Pensar... hacer malabares
en los accidentes del pensamiento;
fundiendo la realidad
con la fantasía onírica de los deseos
escondidos del alma.

Tic tac, tic tac.
Tiempo sin prisa,
afán sin deseos,
recuerdo sin pasado;
aborrecer la noche interminable
y, el eterno tic tac, que no apresura
el alba que nos libere del oscuro terror
de la noche.

 

LA CREACION

Buscar en la vida
hurgando ansioso
insondable foso.
Arañar la tierra
rasgando pétreos jirones.
Dentellada rabiosa;
masticar de las duras entrañas,
engullir el candente polvo creador
engullir tumbas con cadáveres
que ansiaron y buscaron
hartarse de ellos, y goloso
seguir tragando esos mundos
de ideas inconclusas.
Reventar en universo expansivo.
Crear y recrear en eterno vomito cósmico
y después... seguir buscando
ser de nuevo hijo de la tierra
oscuro lento insignificante.
Pero de nuevo hambriento.

 

LA CREACIÓN, SEGÚN LA IMAGINACIÓN

Imaginación, susurro de ecos
vibrantes de estrellas dormidas,
arcano de luz, que Dios, abre
al mundo en inmensas marejadas.

A mis oídos susurra imaginación,
ven aquí, fúndete en mi desierto estéril
y fecúndalo con el ardiente hálito creador
que despierta incendiario, las ideas.

No te marches imaginación,
aprisióname en tu seno universal
vientre de lo por crear, paridor
eterno de lo que ha de ser.

Alza tu frente de mil destellos
donde se forjan en crisol
de soles radiantes: Las ideas.

Quiero ver tus ojos imaginación
quiero ver en ellos
el universo y sus creaciones,
árboles de la ciencia
con frutos mordidos
y paraísos perdidos.

Ahógame imaginación,
en la vorágine densa de tu océano
para resurgir renovador, en él
mucílago fértil de lo creador.

 

AL OTRO DÍA

Despertar... inmerso en la somnolencia
de la cálida soledad de la noche.
Aspirar con asco, el fétido aliento
del corrupto despojo, del trasnochado cuerpo.
Abrir los ojos y odiar la vida;
respirar, y ahogarse en el espeso
humor que brota del cuerpo.
Abrir los ojos, y mentarle la madre
al nuevo día.
Añorar la noche de pesado sueño
tan parecido a la muerte, al eterno descanso,
al insensible y duro tacto de los muertos.

 

DESESPERACIÓN

 

Barruntos de soledad,
de vislumbrar el desierto desde un poblado espejismo.
Oasis de humo y  sombra,
de fantasmas amorosos
que nos inventamos en la fantasía risueña de nuestro calvario.
Abrir los ojos y llenarse de pavor;
cerrar los ojos e inventarse un mundo.

 

VIDA

Verso sin fin,
canto divino.
Sueño eterno,
alma sin cuerpo.
Cadáver que sueña
el sueño inicuo
de la vida.
Ciclo que termina,
ciclo que empieza.
Cadáver que nace,
infante sin tiempo.
Frágil cristal de la vida
por el tiempo roto;
frágil cristal
que refleja de la vida
sus errores.
Error muy grande
es alargar
de la vida
el tiempo.
Vivir cuanto hay que vivir.
Infelices las almas
que moran decrépitas cortezas;
infeliz su ego inmortal.
Chispa divina que la vida alienta;
luz estática
sin tiempo ni forma.
Estrella del alma
inmaculada luz.
Pecado sin culpa,
travieso sueño
de un Dios juguetón.

 

DOS HORAS

El viento soplaba quedamente
acariciando con su terso sereno
las errantes sombras de la noche.
Caminaba envuelto en la sutil seda
del ensimismamiento, con el paso
de quién conoce lo largo de la noche.
Aspiré el aire nocturno, saboreando
el fresco aliento de la brisa.
Percibía tu presencia, en cada línea,
en cada sombra, en el destello lejano de los faros,
en el cintilar de las estrellas.
Te olí, con la rabia animal, en cada soplo
de aire, en cada suspiro de la noche,
en cada respirar de la vida.
Eras tenue sombra en la distancia,
eras pálido brillo en lo profundo de mi mirada,
eras ansiado recuerdo en la inmensidad de la memoria.
¡Pero eras tú!
Venias, no sé de dónde;
prófuga del pasado y de mi añoranza.
Te vi en la distancia añosa del tiempo.
Acercándote con la misma sonrisa, la misma mirada.
Cómo ayer.
Cómo en la mañana de mi vida.
Cómo ayer,
en la frescura amorosa de tu entrega.
Hablaste; acariciándome con el fluir de tu voz;
te oí sin oírte, entregándome al placer de tu voz.
Me hablaste como si los años fuesen horas,
como si toda una vida fuese una entrega,
como si el tiempo se hubiera detenido
en el lapso de tu ausencia.
Pensé en el ayer, y en el ayer estabas tú
llenando con tú presencia el ahora.
Habías salvado la insondable
brecha del tiempo, cual fugitivo rayo de luz
de las estrellas.
Caminamos juntos.
Tú, con la elegante gracia de tu porte,
yo con la mesura de quién quiere detener el tiempo.
Cada paso era retorno, acercarse más al principio;
cada gesto, cada sonrisa era resurrección,
era mágico círculo que está por cerrarse.
Ya donde las sombras huyen de la luz,
te contemplé fijamente; eran tus ojos un mar de reflejos donde me hundía en la profundidad
incognoscente de tu ausencia.
En ademán mágico de rodar de mundos
se calmó el ímpetu voraginoso de tus ojos,
y me contemplé en el impávido cristal.
Allí  estaba. Como te acordabas de mí;
igual que en antaño, amoroso besaba tu rostro,
sin los arañazos con que el inexorable tiempo
castiga nuestro paso por la vida.
Me veías y me veía en ti;
y tu mirada se transformaba en alegre risa,
después: en amorosa insinuación.
Y por un instante fuimos los locos amantes
que sellamos a suspiros el sublime pacto de la entrega.
Dos horas, efímero tiempo en el océano nebuloso de la vida dos horas, intentando eternizar el presente, de vivir lo no vivido, de absorber por cada poro de la piel, el placer ido de tu presencia.

 

 

 

 

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