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Poesías Apasionadas   Poesías Para reflexionar   Poesías Sentidas   Le hacemos su poesía personalizada, envienos sus datos y nos comunicamos con usted.

¿Desea una poesía para su amada o amado? de solo pensar en la persona amada o amado se vuelca el corazón, ¿se le dificulta escribirle un verso o líneas sentidas que lleguen al corazón?, ¡nosotros lo hacemos por usted! Nosotros nos encargamos  de plasmar en poesía o prosa ese sentimiento que usted no puede expresar.

Simplemente envíenos, su nombre (sin apellidos), el nombre o adjetivo amoroso  con que se refiere a su amada, palabras separadas por coma de su sentimiento: ejemplo: dicha, pasión, ilusión, temor a perderla, etc., o descríbanos brevemente que siente por ella o por él o, ¿cuál es la comparación que más llena su sentimiento. Comuníquese con nosotros, o envienos sus datos mediante el formulario.

 

3.7

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Material poético propio.

Poesías apasionadas

APASIONADO

I
De la mano,
Tan solo de la mano
Sin más palabra que el
Latir del corazón.
Ven. Acércate,
Sólo es un sueño,
Un sueño que llena
De dicha mi corazón.
Nada, nada de la vida,
Nada de los cielos
De la tierra nada,
Tan sólo quiero
Tu corazón.
Ven. Acércate,
Es poco el tiempo.
Dame tu mano.
Marchemos juntos,
Como eternos novios
Por la vida.

II
Miras. Más allá, no sé adónde,
Quizás huyendo, quizás buscando,
Qué sé yo.
Miras. Entre las rendijas de tu recuerdo,
Entre el mar embravecido de tus pasiones,
Entre el velado cancel del futuro incierto,
Miras. Allá, adonde sólo tú sabes llegar,
Dónde se levanta el muro inexpugnable,
De tú misterio, dónde el anhelo duerme
Entre muros de cristal y oro,
Dónde el precioso tesoro de tu fantasía
Germina apenas, en el solar espléndido
De tu ser
Miras, cabalgando en el reflejo cálido
De tus dulces ojos, miras inmensa;
Abarcando el infinito, arrastrando
En el vorágine de tu mirar
El alma mía.
Miras, no sé adonde, sin que pueda
Alcanzar el secreto de tú mirar,
Sin que pueda arrebatar un jirón
Del alma tuya, al reflejo ondulante
De tu delicado mirar.

         III
Para estar cerca de ti
Habitaría en el desván de tu alma
Conviviendo con tus recuerdos,
Incluso con tus amores.
Tendería mi lecho
En la apacible calma
De tu distante mirar,
Dormiría con tus sueños
Para conocer tus secretos
Y marcharía con ellos
A la región inmensa
De la ilusión.
Para estar cerca de ti
Dejaría mi memoria
En la otra orilla
Para vivir de la tuya,
Dejaría mis angustias
Para sufrir tus condenas,
Para estar cerca de ti
Tu infierno sería mi cielo,
Tu desdén mi anhelo,
Tu vida mi sepulcro.
Para estar cerca de ti
Guardaría mis dioses
En el ara del olvido,
Y sólo tu viva imagen
Reinaría en mi corazón.

         IV
Así, así, a tu lado
Viviendo de tu aliento,
Encontrando en tu líquido
Mirar la buscada puerta
De la felicidad.
Así, embebido de la
Pasión de tu cercanía
Soñando despierto
En la tentadora suavidad
De tu piel ansiosa,
Buscando los mil
Pretextos de tu proximidad.
Si oyeras mi corazón,
Sabrías cuanto te quiero,
Si lo oyeras agitarse
De dolor por tu ausencia
Seria tanta tu pena
Que en tu pecho
Cobijarías el palpitar
Inmenso de mi pasión.
Así, así soñando,
Soñando en la ternura
De tu entrega, soñando,
Soñando, siempre soñando,
Buscando en la quimera
De mi soñar tu total entrega.

 

                   V
Solos. Tú y yo.
En el misterioso arcano del amor
Solos. Atravesando los siglos,
Cumpliendo con el plan maestro
De la vida.
Solos. El universo por testigo,
Los cielos asintiendo,
La vida entrelazando.
Solos sin más atuendo que el amor,
Encaramándonos en la cúspide
De las pasiones rozando el cielo
De la eternidad, bendiciendo
A cada momento la luz de tu
Presencia, el dejo infantil de
tu risa alegre.
Solos. En el mundo aparte
De mi ilusión, en la anchurosa
Ribera del anhelo.
Solos. Sin mis recuerdos.
Solos. Tendiendo mis redes
En el lago extenso de tus recuerdos,
Atrapando cada sensación ajena,
Atrapando los suspiros del ayer,
Atrapando uno a uno los peces
Vibrantes de tu memoria
Hasta dejarte vacía del ayer
Y colmarte de mis ansias,
Sueños y locura.

 

VI
Te ansié desde la eternidad,
Buscando, hurgando en los
Laberintos nudosos de la vida.
Eras un sueño desvaído
En la realidad veleidosa
De mis pasiones.
Sabia de ti, sabia,
Sabía de tu presencia
En las regiones ignotas
De mí extravió.
Y te buscaba, te buscaba
Con cada pensamiento,
En cada verso escrito,
En los sueños del delirio,
En mi imaginación.
Concibiéndote, creándote,
Buscando en la palabra escrita
El febril ensueño del poeta,
La descripción magnifica
De la prosa; para nombrarte,
Mirarte con la magia del corazón.
Eras lluvia y torrente,
Relámpago y trueno,
Caudal de formas y lenguaje,
Inventando de nuevo la belleza
y la palabra para verte y nombrarte.
Pero te encontré o soñé encontrarte,
O Dios compadecido,
Del polvo de mi ensueño
Te hizo nacer mujer.
Te hizo nacer mujer,
Más allá de mi deseo,
Más allá de mi ambición,
Hasta donde mi loco desvarió
No imaginó jamás, encontrar
Tanta sublime perfección.

VII

Para rozar tus labios mujer,
El verso primero de la creación.
Murmuraría a tu oído, el loco frenesí
Que arde en mi corazón.
Para ti la magia de mi sueño
El estro loco de mi inspiración,
Para ti la fuente de mi pasión
Que delira en el loco ensueño
De sentir en tu pecho,
Latir mi corazón.
Para ti, la pincelada fresca del nuevo día,
La cálida y prístina vía
Del rayo de sol que despierta la vida;
En el amanecer del alma mía.
Para ti, el rocío tierno de las flores,
El ansia ardiente de mis amores;
Para ti, la secreta soledad de mi existencia,
La noche sin estrellas de mi otro ser
El sueño terrible de mi insomnio
Ante el desamor y la impaciencia.
Para ti mujer, la noche y el día,
La luz y la sombra,
El bien y el mal,
La nota discordante,
La armonía infinita de los cielos,
Para ti mi propia esencia.
Para ti mujer, para ti,
Por tus labios de mujer.

 

SOLO UN SUEÑO

En los sueños, en el tiempo,
En el rubor del cielo de madrugada,
En la tarde triste de llovizna,
Relumbra la melancólica
Agonía de un verso de tristeza.

Parece que el mundo quiere recordarte
Susurrando su poesía inmensa;
Enredándose en tu recuerdo con sabor a
Nostalgia gris.

Vienes navegando en la añoranza,
Entre las gotas tristes de la lluvia
Acariciando con tu voz
El poema sublime del recuerdo.

Estás presente, desafiando las leyes
Del tiempo sin retorno.
Acariciando los oídos del mundo,
Para poder oírte en el silencio
Estruendoso de la vida.

Voces ajenas en mi lengua
Palpan los oídos eternos del amor,
Voces ajenas en tu oído
Se riegan como las olas del mar.

Es la voz de no sé quién,
La tuya la mía, la que suena
Entre la noche y el día
Del ayer y el hoy.

Te quiero dulce sueño melancólico,
Llueve en mí ser la desolada
Llovizna de tu tristeza
Anegando de recuerdos, esta alma mía.

 

 

EN EL TIEMPO

Allá, entre los sueños;
Entre el ayer y el olvido,
Entre fantasmas y sombras
Cobijadas por el cielo gris del ahora.
Festín glamoroso, el ayer,
Ensenada palpitante
De cuerpos y vientres presurosos,
Presurosos de lo que se va
Bordeando la ilusión de lo por vivir,
Impregnado  de ayeres, con sabor
A mañana, salpicados del ahora.
Allá entre la tumba rencorosa
De mi pasado, entre naufragio
De aromas y besos, te
Vislumbras tú.
Paciente, tan paciente
Que el festín de la vida
Que consumió mis albores;
Gratula; agradecido de mi
Prontitud; en mis otros ayeres,
Donde no hay más recuerdo,
Que el despertar.
Tan paciente que me duele
El corazón al evocar tu recuerdo,
Tan paciente que las horas se me
Pasan tejiendo tu sombra
En los palmares de mi evocación..
Tan paciente. Que aprendí
A extrañarte con tu paciencia,
A enternecerme muchas mañanas después
De la tierna caricia,
A mirarme en el ausente cristal de
Tus claros ojos,
A gemir de ansiedad cuando tus besos,
ha siglos, se han marchitado, en los secos labios
De un mañana perdido.

 

EL SUEÑO

Yaces indolente, quizás soñador,
Yaces tierno, delicado. Casi niño.
Yaces con el verso, en la boca entreabierta.
La mirada con sueño, fija en la luna plateada.
Yaces, sin más memoria que el recuerdo de la amada.
Yaces, calma de mármol, carne de bronce,
Arraigado en la tierra, desarraigado de la vida.
Esculpido por los sueños, por la luz de las ideas, te atreves. Levantas el vuelo del ideal con las alas de la juventud.
Es remota tu meta, borrascosa tu cumbre,
Tu impulso poderoso.
Que más poderío, que el ideal de la juventud.
Vencedor. Te señala el mundo, la vida te llama. La muerte te toca.
Yaces, con la frente en alto.
Triunfador en la batalla, enarbolando la fiesta del duelo, la vida otorgada, el ideal en el puño.
Yaces virtuoso, angelical, más cerca que nunca de las estrellas.
Yaces brillante, mágico. Más hombre que niño, más héroe que hombre.
Yaces, turbulento en la inmovilidad,
Testamentario de tus sueños, más dios que nunca.

 

EL SILENCIO

¡Silencio! Duerme la noche,
Duerme de hartazgo, de amores sombríos.
Silencio, la noche ominosa, pide silencio.
Silencio de sepulcro, de estrellas acalladas,
En el frío silencio, de la inmensidad.
Silencio, ese silencio que suena a fragor,
Que suena a batalla milenaria de dioses silenciosos.
¿Duerme la noche? En su noche de penumbra,
Duerme, en las sombras congeladas de árboles que se arrastran, sin más ruido, que su rozar por la tierra.
Silencio lejano en el crepitar de las estrellas
Palpitantes, silencio de cielos abandonados,
De ángeles expósitos, de dioses taciturnos
Y lejanos, tan lejanos que el silencio de la noche; no conmueve el silencio de su infierno.
Silencio, la noche quiere silencio, pide silencio,
Es tanto el estruendo de las penas.
Silencio, se perturba la noche, se perturba la vida.
Silencio, silencio; que suene la trompeta del
Anhelo, tan silenciosa como la esperanza.
Silencio, silencio; la noche se marcha con su silencio.

 

 

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